
Quiero unirme en la celebración del día de la familia que se promueve en México cada primer domingo de marzo. Con la finalidad de reflexionar sobre el precioso don de la vida y de la comunidad.
No somos ajenos que la familia, está afrontado fuertes procesos en su identidad, surgen leyes que hacen tambalear la estructura básica que sostiene la familia. El amor y la vida; se entienden de manera superfluas y relativas.
Estos días previos a la celebración, debe ser el motivo para plantear una seria propuesta para resguardar los valores propios de la familia. Una sociedad donde el núcleo familiar es débil; no se puede asegurar la estabilidad, al contrario, faltarán hombres y mujeres, que tengan arraigada su identidad y compromiso social.
Con todo esto estamos afirmando que la familia es la forjadora de valores, humanos y espirituales.
Que nuestras autoridades sigan apostando por la integración de la familia; que las leyes se revisen no a la luz de intereses personales o de partido; sino al bien de la sociedad y de la familia misma.
La Iglesia, seguirá promoviendo, desde su doctrina el resguardo de la familia.
+ Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Tuxtla