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Inicio » 2010 » Octubre » 18 » La oración cristiana perseverante y eficaz en la presencia de Dios
La oración cristiana perseverante y eficaz en la presencia de Dios
10:29 AM
La oración cristiana perseverante y eficaz en la presencia de Dios

Homilía XXIX Domingo Tiempo Ordinario Ciclo C

1.-  INTRODUCCIÓN.

Cada vez que celebramos la Eucaristía de todos los días, pero especialmente la dominical, el Señor nos permite ir avanzando en los días de nuestra presencia en la tierra mientras vamos en pos de la vida eterna, descubriendo con los ojos de nuestra fe y esperanza y motivados por el amor, que la existencia con sus alegrías y tristezas; con sus compromisos y retos a superar y vencer, debe ser tiempo ininterrumpido de oración.

 

Es la oración el tema de este domingo que nos invita a perseverar en el espíritu de oración como imprescindible y necesario para alimentar nuestra vida cristiana. Por la oración habremos de descubrir el "paso” de Dios en nuestra condición humana tan necesitada del apoyo divino y la fortaleza que nos estimula para ir a su encuentro y de los hermanos, a quienes nos debemos,  sirviéndolos y conscientes de que Cristo se nos manifiesta en ellos.

2.-  LA ORACIÓN CRISTIANA PERSEVERANTE Y CONTINUA.

Primeramente, tratemos de dar una breve definición de lo que es la oración cristiana. San Juan Damasceno enseña: "La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes”. A su vez, Santa Teresa del Niño Jesús afirma: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”. Jesús siempre fue hombre de oración, tanto fue así que un día cuando oraba solitariamente y sus discípulos lo veían, le pidieron que les enseñara a orar como El lo hacía. La respuesta de Cristo fue enseñarles el Padre Nuestro, oración sencilla, profunda y universal que todos los cristianos en el mundo recitamos de generación en generación (Lc 11, 1 y ss.)

La oración en todas sus formas, debe llevar en su centro hacer la voluntad del Padre. En Getsemaní Cristo se dirigió a su Padre en angustia y agonía de muerte, pidiéndole que apartase de El, el cáliz de la pasión y la muerte, pero que no se hiciera su voluntad sino la suya (Lc 22, 1 y ss.). Las oraciones vocales, meditativas, contemplativas, de adoración, acción de gracias, impetración y propiciación se resumen en actitudes orantes de petición a Dios que siempre escucha a sus hijos que oran con fe y confianza en su poder y misericordia.

Cristo nos enseña a orar con perseverancia e insistencia. En el evangelio de este domingo tomado de San Lucas encontramos la parábola del juez inicuo e injusto quien no temía a Dios ni le preocupaban sus semejantes y la viuda que acudía insistentemente a él para que le hiciera justicia. Primeramente  ese juez no le hacía caso a esa pobre mujer, pero al fin cansado de su inoportuna y molesta insistencia concedió a la mujer lo que pedía.

Jesús nos enseña la necesidad de orar siempre y sin desfallecer.

3.-  LA ORACIÓN POR SER CONFIADA EN DIOS, ES EFICAZ.

Desde luego, que nosotros no sabemos pedir a Dios lo que más nos conviene en orden a nuestra salvación, pero también la Escritura nos muestra que el Espíritu Santo viene en ayuda nuestra para orar y pedir lo que más nos conviene, según el designio providente de Dios. Por esto, la humildad es la base de la oración (Rom 8, 26).

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma. "La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de El” San Agustín (Catecismo de la Iglesia  Católica n.2559).

Jesús afirma que Dios omnipotente siempre escuchará las súplicas de quienes con fe y confianza pidan a Dios: Jesús comentó: "Si así pensaba el juez injusto, ¿creen ustedes acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a El día y noche, y que los hará esperar?  Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?”…

4.-  CONCLUSIÓN EXHORTATIVA.

Ante las dificultades para hacer oración en un mundo tan lleno de reclamos y distracciones, absorbidos por los medios de comunicación social y los intereses y ocupaciones del trabajo; los desplazamientos constantes de un lugar a otro; en medio de inseguridades, miedos y crímenes, debemos, con la gracia divina, pedir a Dios que nos llene de silencio interior y exterior; que busquemos la paz y la quietud de la oración para buscar y encontrar su rostro, y estar capacitados para amarlo y servirlo en los hermanos. De esta manera, nuestra vida de oración tendrá su eficacia en la medida que actuemos nuestra fe, nuestra esperanza y caridad…

Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, a 17 de octubre de 2010.

 

+  Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
Obispo Emérito de Zacatecas

Categoría: Noticias Diocesanas | Visiones: 344 | Ha añadido: nancyalejos |
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