Felicidades. Aunque la primera impresión me causó un gran susto. Pensé que se refería al moloch dios pagano de la antiguedad, pero es moloch en maya... causa un poquito de confusión. Saludos cordiales.
Moisés Cuadra: No se si ya te haz comunicado antes a está página y ya te he respondido. Si no creo que en la página hay una sección que se llama enlaces, y te comunicas a pastoral vocacional y ellos tienen la información
hola mi nombre es moise cuadra, soy de nicaragua, estoy muy interesado en entrar al seminario, pero quiero estudiar fuera de mi zona y de mi pastoral, me dirijo a usted para ver cual es posibilidad que pueda tener para estudiar en...
el padre Russell era un gran hombre, un gran sacerdote, un gran maestro, un gran consejero peor sobre todo un gran amigo, siempre se le recordara con mucho cariño, seguramente ahora goza de la gloria del señor porque fue un hombre...
Querida Lupita: Yo
quisiera mejorar mi vida espiritual. La verdad es que soy de las que
digo: "voy a misa cuando me nace” y creo que esto es lo que deberíamos
hacer todos. Pero sé que hay una explicación que no conozco y me
gustaría saber las verdaderas razones. No quiero ser de las que van por
obligación y luego viven como si no escucharan lo que dice la Palabra
de Dios. Sonia
Queridísima hermana en Cristo: Me alegra mucho saber de tu inquietud. Tu corazón está buscando a Cristo con sinceridad. En
una ocasión un buen hombre se acercó al sacerdote para preguntar:
"Padrecito, ¿si llego tarde a misa me vale?, "sí hijo mío”, y… "si me
salgo un poquito antes de misa, me vale?”, el sacerdote volvió a
asentir pero completó: " sí te vale hijo… pero ¡te vale sorbete!” Y es que detrás de todos los pretextos por los que no acudimos a misa dominical, hay una sola razón: Ignorancia. No
debemos ir por obligación sino como un gesto mínimo de amor. El fin
primordial de la Misa es dar honor y gloria a Dios, ¡Nuestro Creador!
En palabras de Leo J. Trese: "Que
haya un día del Señor es una consecuencia lógica de la ley natural (es
decir, de la obligación de actuar de acuerdo con nuestra naturaleza de
criaturas de Dios), que exige que reconozcamos nuestra absoluta
dependencia de Dios y agradezcamos su bondad con nosotros. Sabemos que,
en la práctica, es imposible para el hombre medio mantenerse en
constante actitud de adoración, y es por ello natural que se determine
el tiempo o tiempos de cumplir este deber absolutamente necesario. De
acuerdo con esta necesidad se ha señalado un día de cada siete para que
todos los nombres, en todos los lugares, rindan a Dios ese homenaje
consciente y deliberado que le pertenece por derecho”.
Jesucristo
instituyó la Eucaristía en la última Cena. Este Sacramento del Cuerpo y
la Sangre de Cristo ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia:
Pan de los Ángeles, Cena del Señor, Sacramento del altar, etc. Los
cuatro evangelistas narran aquella cena pascual de Cristo con sus
apóstoles y dicen que el Señor tomó el pan y el vino en sus manos y
"dio gracias”, y así, la palabra griega "eucharistia” que significa
"acción de gracias” ha permanecido desde siempre dándole nombre a
nuestro sacramento: la Sagrada Eucaristía. Vamos
a darle una hora semanal al Señor para decirle con sinceridad:
¡Gracias!, y además podemos aprovechar los frutos que de acuerdo con
los teólogos son generales, especiales y personales. Con nuestra
oración beneficiamos a la humanidad entera. Nosotros somos escuchados
en nuestras necesidades particulares y obtenemos la gracia de reparar
por nuestros pecados y los de nuestros seres queridos ya difuntos. Nuestra
presencia debe decir que creemos en Dios. Creemos que Él está presente
en la segunda persona de la Santísima trinidad: Cristo está ahí. Es
como asistir a la cita más importante de nuestras vidas, es mucho más
emocionante que tener audiencia con el Papa. Así que vistámonos de
forma correcta, olvidemos los escotes y las blusas con espaldas
destapadas, volvamos a aquella forma de vestir digna y distinguida para
reunirnos con el Rey de Reyes. Estemos presentes física y mentalmente.
Procuremos descubrir en la Palabra ése mensaje que Dios dirige a mi
persona en particular. Vayamos
al menos cada domingo, a recibir el alimento espiritual más poderoso,
el único que nos permitirá transformar desde la raíz nuestros corazones
y ser "Alter Cristus”, otros Cristos.
Si la gente entendiera qué es la Eucaristía, las Iglesias estaría llenas todos los días. Nada más una corrección, no los cuatro evangelistas narran la instituciín, Juan no la narra, pero si narra el discurso de Jesús sobre la Eucarostía